La “amenaza” de la literatura independiente

De un tiempo a esta parte me viene interesando cada vez más el tema de la literatura independiente. Y esto se debe no sólo a que yo misma me haya lanzado a ser una escritora “indie” o a que tenga personas muy cercanas que lo son desde hace tiempo, sino también al interés que me suscita el fenómeno de la autopublicación como profesional de las bibliotecas. Algunos especialistas están comenzando a referirse al tema como un nuevo paradigma del mundo del libro, lo cual no parece estar muy alejado de la realidad ya que, por primera vez en la historia de la escritura, el autor no depende de una tercera persona (impresor, editor…) para conseguir que su obra circule. La relación entre escritor y lector se produce de manera directa. El autor puede hacerlo absolutamente todo: escribir el libro, maquetarlo, diseñar la cubierta, publicarlo, difundirlo..

Existen diferentes plataformas (Kindle Direct Publishing, Bubok, Lulú, Smashwords…) que facilitan al autor la publicación de su obra conservando en su totalidad los derechos de autor y ofreciéndole un control absoluto sobre su distribución. Esta independencia y control sobre la propia obra constituyen para el escritor una de las grandes ventajas de la autopublicación frente a la publicación tradicional. Sin duda, la gran desventaja de la autopublicación radica en la dificultad de un autor, sobre todo si éste es desconocido, para difundir su obra y darla a conocer entre los potenciales lectores. Una editorial consolidada dispone de mecanismos de comunicación totalmente inaccesibles para un autor independiente (anuncios en TV, radio, carteles publicitarios, ferias del libro…). Por el contrario, el autor que opta por la autopublicación sólo dispone de sus cuentas en redes sociales y del boca a boca para dar a conocer su obra, mecanismos que, en la mayoría de los casos, resultan claramente insuficientes. A pesar de todo, y pese a los limitados recursos de marketing de que disponen los autores independientes, se conocen algunos casos de éxito en que escritores desconocidos han acabado vendiendo miles de copias. Por otro lado, las estadísticas arrojan resultados muy significativos, como se pone de manifiesto en este artículo donde la directora de Kindle para España y Portugal afirma que de los 25 libros más vendidos en Amazon durante 2013, nada menos que un 40% fueron autopublicados.

Otro problema al que creo que nos enfrentamos los escritores independientes desconocidos es el relacionado con el prestigio. Si una editorial consolidada publica tu obra, el público puede dar por hecho que ese libro es bueno ya que se presupone que existe un control de calidad previo. ¿Pero qué significa calidad cuando hablamos de literatura? ¿Acaso muchos de nosotros no hemos leído en alguna ocasión alguna novela publicada por una prestigiosa editorial cuyo argumento, estilo o lenguaje nos ha parecido mediocre? Todo esto sin contar con verdaderas “joyas literarias” como el libro que escribió Belén Esteban, publicado nada menos que por el Grupo Planeta. Al fin y al cabo, una editorial es una empresa cuyo principal objetivo, por encima de valores artísticos y culturales, es el dinero. Por tanto, podemos decir que la calidad de una obra literaria no viene determinada por el sello editorial que la respalda, sino por una variedad de factores, muchos de ellos de carácter subjetivo, que serán los que establezcan la conexión de la obra con el lector.

En un mundo competitivo como es el mercado del libro, la irrupción de la literatura independiente puede además ser vista como un elemento molesto para las grandes empresas tradicionales dedicadas al sector. Algunas de ellas, encabezadas sin duda por Amazon, han sabido augurar la oportunidad de negocio, pero otras muchas, que ni siquiera se han adaptado al libro electrónico pese a hacernos creer que sí (no hay más que ver los precios exorbitados de los libros electrónicos en nuestro país) es probable que observen el nuevo escenario con cierto temor al desmoronamiento de la maquinaria editorial consolidada a lo largo del tiempo durante siglos. De lo contrario, por poner un ejemplo, no se explica que el Reglamento de la Feria del Libro de Madrid  excluya de forma deliberada a aquellos “editores que se dediquen principalmente a la autoedición de libros, las empresas de servicios editoriales y los editores que editen a un único autor”.

Por último, hago una reflexión desde mi visión bibliotecaria, y me pregunto en voz alta si las bibliotecas no deberían comenzar a considerar la literatura independiente como un posible material a ofrecer entre sus fondos.

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5 respuestas a La “amenaza” de la literatura independiente

  1. Pere Blasco dijo:

    supongo que el mundo editorial se mueve por el lema del “poderoso caballero es Don Dinero” y deciden promocionar “autores” (Belen Esteban, etc…) solamente porque seran un negocio y poco les preocupa la “calidad” del producto que editan. Acabo de comprar tu libro Kindle y ya lo compraré en papel para que me lo dediques este verano.

  2. Conxa Blasco dijo:

    El mundo editorial lo desconozco, pero pienso, por lo que observo, que se mueve en su gran mayoría por el señor dinero. Allí donde ve negocio y rápido allí pone su interés. Desconocía la existencia de los independientes, lo tendreis complicado, pero genial, Compraré el libro en papel para que me lo firmes antes del verano,en Semana Santa.

  3. Los que sí creemos en la auto-publicación como una forma verdaderamente respetable de dar a conocer tu obra, pensamos incluso que es la manera más adecuada de difundir la literatura evitando la perversión que rodea a las editoriales, fundamentalmente a las más prestigiosas (no por la calidad de los libros que editan sino por el dinero que invierten en sus campañas de marketing). Con la auto-edición se elimina la manipulación y el chantaje de las grandes firmas, la imposición y los delirios de grandeza de los que dicen llamarse entendidos del gremio y la crueldad de los magnates literarios al recibir por tu obra unos beneficios ínfimos comparados con lo que reciben ellos. Hay ejemplos de todo esto (cuando pienso en esto me viene a la cabeza inmediatamente la abominable novela “Cincuenta sombras de Grey”), que te hacen repudiar este mundillo puramente mercantilista, pero opino, como romántico de la literatura que soy, que la mayor satisfacción cuando escribes un libro es poder hacerla accesible a todo el mundo. Y a día de hoy, la única herramienta que te permite eso, sin presupuesto alguno y sin los vicios de las editoriales, es la auto-publicación a través de las distintas plataformas on-line.

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