El secuestro

Estaba jugando sobre la hierba cuando de repente llegaron aquellos hombres. Su madre no pudo hacer nada por él, pese a luchar contra aquellos desalmados que se llevaban a su hijo contra su voluntad. Alguien debió de inyectarle un sedante, porque cuando abrió los ojos, adormilado, se encontraba en un lugar desconocido, poco iluminado y con olor a rancio. Cuando por fin se recuperó del adormecimiento, vio a su alrededor varios pares de ojos que le observaban con tristeza. Quiso escapar de allí, pero no pudo; un rectángulo de barrotes se lo impedía. Junto a la jaula, un cartel decía: “Precaución: Manténganse alejados de los leones”.

8 comentarios en “El secuestro

  1. Ingenioso y hiriente ejercicio de empatía hacia los animales.

    El debate sobre los zoos está abierto. ¿Se les puede dar unas condiciones dignas a los animales? Si la respuesta es no, que quién quiera y pueda les vaya a ver en su hábitat, y no les destrozemos la existencia. Si la respuesta es si, ¿qué hacemos? ¿Es legítimo tenerlos en cautividad con fines didácticos? (partiendo de la base que viven “adecuadamente”)

    Hay debate…

    1. Muchas gracias. Sí, es un debate ético muy complejo. Desde luego, está claro que los animales sufren igual que nosotros. Y si a una leona le quitan a su hijo, pues es evidente que la pena para ella será tan grande como si le hacen eso mismo a una madre humana.

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