La eterna duda

Hacía tiempo que no me sentaba a escribir en algo parecido a una «mesa de trabajo» (en este caso, la mesa de comedor de una mobil home). Mi portátil, mi procesador de textos, el ratón rosa con lucecitas que me regalaron por mi cumpleaños con el que escribo mis historias crudas y sórdidas a pesar de que parece de la Barbie.

Estoy bastante lejos de tener algo parecido a «una habitación propia», pero ya estoy acostumbrada. Escribo prácticamente en cualquier sitio, a menudo con todo tipo de ruidos y distracciones alrededor. Solo me falta colocar el ordenador sobre la taza del retrete. Tampoco hoy hay demasiado silencio. Mi familia no está aquí en estos momentos, pero escucho el griterío de los vecinos del camping («llévate la majcarilla, mama, la majcarilla»), el aleteto de un bicho muy feo que parece el cruce de una polilla con un saltamontes, el ruido de una taladradora o un cortacésped o alguna otra herramienta cuyo sonido no identifico.

Me recreo en la bellísima cubierta que el editor de mi próximo libro me ha enviado. Releo varios relatos que tengo a medio escribir, un documento donde anoto las millones de ideas que se me ocurren y que no escribo por falta de tiempo, también el comienzo de algo que podría ser más largo, pero que no sé si merece la pena. La eterna duda de la escritura. La inseguridad, pero también el deseo, la necesidad, las ideas que aletean nerviosas como ese insecto grotesco que atraviesa la casa…

17 comentarios en “La eterna duda

  1. Paco Mendoza

    Mola el ratón rosa con lucecita. Y muy bueno lo de la majcarilla (los filólogos le llamamos a eso aspiración de la s implosiva, pero es que somos unos pedantes). Sigue disfrutando de tus vacaciones en plan road movie, que ya llegará el otoño.
    Un abrazo.

  2. Así que ese ratón rosa tan cuqui y tu cerebrito maquinando tramas son los que cortan el bacalao. Vaya pareja terrorífica.
    Con todos los respetos hacia un gran futbolista… Andrés Iniesta hacía uso y abuso de esa aspiración de la s implosiva. Me parece que queda fatal y que es no cuidar el habla como es debido. No es el único, obviamente.
    Pues es una suerte que no te afecten ruido o jaleo como mínimo en tu faceta creativa o en la concentración. Recuerdo que en cierto blog de temática espiritual había una entrada, o se recogía un texto de un maestro que se titulaba «Meditar en circunstancias difíciles», alegando a que eso es lo que verdaderamente tiene mérito, cuantas más cosas afecten a tu concentración o serenidad. Obviamente hay que evitar eso y no ser un masoca. Pues tu caso viene a ser «escribir en circunstancias difíciles».
    Y relacionado con esto, quitando a novelistas, artistas y creadores en general creo que estaría bien inventar algún insecticida para «las ideas que aletean nerviosas». Un antídoto que las fulminara, para quien quisiera o necesitara usarlo.
    Ah, y reitero que bien por ti. El «ruido interior» es ciertamente el que más molesta y desgasta.
    Un abrazo.

    1. En estricto rigor, el ruido me molesta y preferiría escribir sola en un lugar tranquilo. Pero como eso no es posible, elijo escribir donde pueda y como pueda en lugar de no escribir. Mis ideas aleteadoras me persiguen todo el día y trato de cazarlas al vuelo para que no se escapen. Un abrazo.

  3. Si fuera fácil, seguro que no sería lo mismo. O igual sí y pensar eso solo sea una forma de consuelo, je, je.
    Yo también escribo con todo tipo de ruidos «ambientales»… Me ha gustado conocer tu rinconcito. 🙂
    Un besote

    1. Yo a veces también me hago ese planteamiento, que si tuviera mucho tiempo y mucho sitio para escribir, quizás escribiría cosas diferentes a las que escribo o incluso tendría menos ganas de escribir. No lo sé… Tú aún tienes más mérito que yo, con tres criaturas alrededor… Un beso.

      1. No sé yo si es más mérito, porque se entretienen entre ellos. Durante el curso estuvo confinada solo la pequeña, y me demandaba un montón, me resultó bastante más difícil trabajar que cuando están los dos (la mayor no cuenta, es una adolescente a un móvil pegada y autoexiliada a su habitación).

  4. Cualquier rincón es bueno si se acercan la inspiración, las ideas y especialmente las ganas de escribir y de leer y de volver a leer lo escrito. Yo cuando escribo lo hago con música de fondo, con el volumen bajo. Quizás te sorprenda, pero el silencio absoluto me priva de estímulos. Aunque en tu caso ahora tienes a la de la majcarilla jajaja. Un abrazo Mayte, disfruta de tus vacaciones.

  5. Es una habilidad poder escribir sin que las distracciones te afecten. Y perdón que te lo diga pero que bien siento que alguien como tú tenga inseguridad de su escritura, me haces sentir menos mal con la mía, jaja… por favor no pienses que soy una pesada, por eso voy a rematar agradeciendo tu sinceridad.

    1. Bueno, las distracciones me afectan pero trato de que lo hagan lo menos posible. Creo que casi todos los que escribimos somo algo inseguros con la escritura. No eres en absoluto pesada, gracias por pasar por mi blog y dejarme tus comentarios. Un saludo.

  6. El tema es cuando escribir pasa de ser un hobbie y un disfrute a una obligación. Yo este otoño me voy a centrar en el largo que tengo que terminar y abandonar un poco el blog, que con mi trabajo no me da la vida… luego seguro que escribo más relatos de lis que debería…

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