Los juguetes que tuvimos, de Alejandro Molina Bravo

Los jugeutes que tuvimos“Jugábamos sin ver lo perverso del juego”

He leído Los juguetes que tuvimos, un libro de relatos escrito por el autor Alejandro Molina Bravo y publicado por la editorial Niña Loba. Me he encontrado en este volumen con un conjunto de cuentos de bastante calidad literaria, escritos con una prosa bella y simbólica y tocados por un fuerte tono nostálgico (nostálgico, pero no cursi). En ellos se describen infancias de distintos tiempos y de distintos lugares, unas más duras que otras, unas más felices que otras. Algunos de los cuentos, más que relatos propiamente dichos, son breves escenas, imágenes que se cruzan en la mente del autor tal vez como ráfagas de su propia infancia (como en el caso de los relatos titulados Instrucciones para atarse los zapatos, TortuguitasEpifanía). A veces es el paso a la adolescencia lo que se relata, los primeros afeitados, los primeros contactos sexuales, recuerdos distorsionados de esos momentos críticos que nos transforman, que nos empujan a la edad adulta sin que seamos conscientes.

Alejando Molina tiene un gusto exquisito para escribir escenas de la vida cotidiana. Al leer su libro, el lector experimenta una sensación de autenticidad, independientemente de si las historias que narra son autobiográficas o no. Tal como he comentado, la calidad de los relatos es muy buena, pero de todos ellos destaco sobre todo dos: en primer lugar Una niña, un relato sorprendente de gran potencia narrativa donde el lector, completamente perdido al principio, deberá comprender qué es lo que ocurre a través de la voz de una niña. No me sorprende que este relato fuera premiado por Zenda, tal como el propio autor explica en los agradecimientos finales. Me ha encantado también el relato titulado El niño y el mar (VHS), un texto en el que se describe cómo un niño trata de llevar agua en un cubo roto a un agujero que ha cavado en la arena de la playa, una forma deliciosa de contar cómo alguien visiona esa escena en un vídeo VHS que rebobina una y otra vez. No sabemos quién es la persona que ve el vídeo (sus padres, quizás el propio niño de adulto), pero es fácil sentirse identificada. Cuántos de nosotros aparecemos en esas cintas de vídeo de las que ya casi no quedan reproductores, imágenes rayadas de un pasado, de un tiempo que se fue, de una infancia que perdimos y a la que a veces desearíamos volver.

6 comentarios en “Los juguetes que tuvimos, de Alejandro Molina Bravo

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