En la habitación

habitacionTumbada sobre la cama, observaba distraída y somnolienta la decoración de su cuarto: viejos pósters de películas, medallas y diplomas de su época de nadadora, su título de Licenciada en Psicología con la rúbrica del monarca enmarcado en un bonito rectángulo de madera. De repente, una inconfundible notificación electrónica la despertó de su letargo. Se levantó de la cama y comprobó que, efectivamente, en su ordenador alguien la estaba esperando. Antes de iniciar la conexión, tomó un pintalabios de su mesa de noche y coloreó su boca de un rojo intenso. Después, se sentó frente a la pantalla y comenzó a hablar con su interlocutor. No tardaron en surgir de su boca las palabras cariñosas, seductoras. Antes de quitarse la camiseta, se cercioró de que estaba echado el cerrojo de su habitación. Sus padres estaban en la sala de al lado, viendo en la televisión otra de esas tertulias políticas sobre la cuestión del paro. No se sentía cómoda trabajando cuando sus padres estaban en casa, pero de lo contrario, acabaría perdiendo muchos clientes.

24 comentarios en “En la habitación

  1. El trabajo es el trabajo… El título como cuadro precioso ¿no? La verdad, tiene que ser duro ser joven hoy en día viendo las perspectivas laborales que tienen.
    Por otro lado, he recordado una frase de Francis, poeta y vocalista de Doctor Deseo (un grupo de Bilbao): “¿Qué importa la parte de tu cuerpo que vendas?”.

  2. Me ha parecido interesante en el contenido, y particularmente bueno en la forma.

    Es muy limpio, muy minimalista. Los detalles que al principio parecen nostalgia de manual son claves en el contraste con la realidad actual. Además la ausencia de dramatismo en la descripción, la normalidad en la percepción de la protagonista, la integración de todo en la trama cotidiana hacen que sea de una crudeza sutil pero muy incisiva. La expresión que me viene es “puño suave”.

    Me sigue costando adaptarme a la forma de puntos seguidos que te caracteriza, pero de esa manera dejas que el lector reconfigure las inflexiones a tiempo real en su cabeza y le dotas de una mayor libertad (también un mayor gasto mental, jejeje).

    Como siempre un placer leerte, Mayte.

    Carlos

  3. …sin palabras me has dejado, sucede que tu relato me descubre mas de cierto que imaginario, ha de ser que en esta América del sur nos acostumbramos a tanto desacato, donde prima la hipocresía institucionales y vemos con ojos amorales tantos casos, que leer tu relato mas el análisis de Carlos (larubricadelcubo), me ha dejado anonadado.

    1. Muchas gracias, Daxiel. Intento impregnar de realismo todo lo que escribo, aunque sea duro. El análisis de Carlos es fabuloso. Es muy bueno tratando de ver más allá de lo evidente. Me alegro que te haya gustado. Un saludo y gracias por pasarte por mi blog

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