La niña perdida, de Elena Ferrante

la niña perdidaLa niña perdida es el cuarto y último libro de la saga “Dos amigas”, de la escritora italiana Elena Ferrante. Llevo varios meses leyendo estos libros y ahora que ya se han acabado siento un poco de vacío y nostalgia. Esta saga pertenece a ese tipo de novelas en las que se realiza una disección milimétrica de la psicología, sentimientos y trayectoria vital de los personajes. Tanto es así que llegas a conocer a los personajes con tanta precisión como si fueran miembros de tu propia familia. Sin duda, echaré mucho de menos a Lenù y Lila.

Como ya hice en las reseñas de los libros segundo y tercero de la saga, no recomiendo leer esta reseña a quienes no hayan leído los libros anteriores. Lo más recomendable es leer los libros por orden y la reseña del libro que se vaya a leer a continuación: La amiga estupenda, Un mal nombre, Las deudas del cuerpo.

Sigo pensando que se trata de una saga memorable con unos personajes inolvidables, aunque este cuarto libro me ha gustado un poquito menos que los tres anteriores. A lo largo de la reseña explicaré por qué.

Desde el punto de vista de la historia, este es el libro que abarca el mayor número de años de la vida de las protagonistas, más o menos desde que tienen treinta años hasta que pasan los sesenta. Es también la parte que a mí me ha parecido más dramática teniendo en cuenta los acontecimientos que tienen lugar, de los cuales no voy decir nada para no hacer spoilers.

Uno de los temas potentes de esta parte es el de la maternidad. Ya se había comenzado a tratar en el libro anterior, pero en éste podemos concretar que es uno de los temas fundamentales del libro: el embarazo desde los puntos de vista de las dos mujeres, los problemas de la conciliación laboral y familiar (un tema que, sin duda, sigue todavía muy vigente en nuestros tiempos), los sentimientos de culpa por no sentirse buena madre… Pero además, la maternidad se analiza no sólo desde el punto de vista de una madre con respecto a sus hijos, sino también desde la mirada de la hija que también es madre: la relación de Lenù con su madre ya mayor y enferma recibe en este libro una atención especial que no se había analizado con tanto detalle en los libros anteriores.

El desamor, la infidelidad y la vida de la mujer separada tras el fracaso matrimonial son también elementos fundamentales de la trama y del análisis psicológico y social de la autora.

Uno de los motivos por los que este cuarto libro me ha gustado un poquito menos (pero sólo un poco) es que, desde mi punto de vista, en la primera mitad se abusa bastante de lo que podemos llamar “culebrón”: muchos enredos amorosos, demasiadas rencillas familiares… En realidad, son cosas que pasan en la vida real, pero pienso que quizás se recrea un poco más de lo necesario.

Nápoles como ciudad adquiere de nuevo en este libro una gran relevancia. Se puede detectar una cierta relación de “amor-odio” de la protagonista (probablemente también de la autora) respecto de esta urbe al sur de Italia. La mayoría de las veces, el sentimiento hacia la tierra que la vio nacer es de rechazo. De las descripciones de Lenù, el lector puede deducir aunque no haya estado nunca allí (como es mi caso) que se trata de un lugar sórdido y violento, mucho más retrasado que otras zonas de Italia. A continuación copio unos de los numerosos fragmentos de la obra dedicados a Nápoles:

“Haber nacido en esta ciudad -llegué a escribir una vez, no pensando en mí, sino en el pesimismo de Lila- sirve para una sola cosa: saber desde siempre, casi por instinto, lo que hoy, entre mil salvedades, todos comienzan a sostener: el sueño de progreso sin límites es, en realidad, una pesadilla llena de ferocidad y muerte”.

El dominio de la camorra a nivel local, la muerte y la violencia son asimismo aspectos que se tratan desde el principio de la saga y que quizás en este última parte llegan a sus consecuencias más dramáticas. Me pregunto si tal vez sea éste el motivo por el que Elena Ferrante sigue ocultándose detrás de ese seudónimo.

Como este cuarto libro abarca más de treinta años de la vida de las protagonistas, hay muchas referencias históricas que sirven de telón de fondo a la historia: el asesinato del primer ministro Aldo Moro, el terremoto del 23 de noviembre de 1980,  los estragos de la heroína en los años 80, el desarrollo de la informática…

El final de esta maravillosa saga no me ha gustado especialmente, me ha dejado un cierto sabor amargo. En cualquier caso, era difícil crear un final para esta tetralogía.

Sin duda, volveré a leer a Elena Ferrante. Ha sido un gran descubrimiento literario y desde ya forma parte de la lista de mis escritores favoritos.

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