La amiga estupenda, de Elena Ferrante

La amiga estupenLa amiga estupendada es la primera novela de una saga compuesta por cuatro libros titulada “Dos amigas”. Su autora es Elena Ferrante, aunque este nombre es en realidad un pseudónimo ya que, por motivos desconocidos, la escritora (o escritor) ha preferido mantener su verdadera identidad en el anonimato.

La amiga estupenda es una crónica exquisita de la vida de una niña en un barrio pobre del Nápoles de los años 50. Es uno de esos libros que retratan la trayectoria vital de un personaje con tanta minuciosidad que, cuando acaba el libro, el vínculo que has desarrollado con el protagonista es tan fuerte que parece como si se tratara de una persona real. Toda la novela es un largo flashback en el que Elena Greco (llamada Lenù o Lenuccia entre sus amigos y familiares) se remonta a la época de su niñez para contarnos con todo detalle su peripecia vital hasta los dieciséis años. La excusa por la que Lenù se dispone a narrar este largo relato autobiográfico es la necesidad de explicar cómo conoció y cómo se desarrolló su amistad con Lila, su “amiga estupenda”. Lila, en el momento en que Lenù comienza a escribir dicho relato autobiográfico, se encuentra desaparecida y nadie sabe dónde está ni por qué ha desaparecido.

Aunque podemos decir que la narradora, Lenù, es la principal protagonista de la novela, la mayor parte de la historia gira en gran medida en torno a los acontecimientos que le suceden a Lila, una muchacha que brilla con luz propia en medio de un barrio humilde donde lo único que importa a sus moradores es la lucha por la subsistencia. Lila es diferente en muchos sentidos. Se ha criado en medio de la misma miseria que todos, pero su inteligencia desbordante y su particular belleza provocan a su alrededor todo tipo de reacciones que no dejan indiferente a nadie.

Una de las cosas que más me ha gustado de esta novela es el realismo con el que está narrada. Se trata de una historia totalmente creíble hasta el punto de que podría parecer incluso una autobiografía de la autora. Un ejemplo claro de este realismo es que la amistad entre Lenù y Lila, lejos de ser una relación idealizada sin ningún tipo de fisuras, refleja una amistad en la que de vez en cuando se producen altibajos y en la que no faltan los celos o las envidias, sentimientos totalmente normales y propios de dos jóvenes que están creciendo y que aún no han alcanzado la edad adulta.

Otro de los puntos fuertes de la novela es el escenario en el que se desarrolla la historia. El barrio y sus habitantes son fundamentales para el argumento de la novela. Poco a poco, la narradora va desplegando toda una red de hombres y mujeres que, en mayor o menor medida, dejan huella en el devenir de la protagonista. Todo este conjunto de seres podría clasificarse de diferentes formas: desde el punto de vista generacional (por una parte, los padres de Lenù, de Lila, y del resto de sus amigos, y por otra, los jóvenes) y también desde el punto de vista del poder y del dinero (por un lado, los ricos: los dueños del bar Solara, el charcutero y sus hijos, y por otra, los pobres: el zapatero remendón, la viuda que friega escaleras y que ha perdido la cabeza desde la muerte de su marido…). Esta fuerte brecha entre pobres y ricos es un elemento latente en la historia que influirá en muchos casos en las decisiones que tomen sus protagonistas.

La vida en este barrio es también un ejemplo de lo que sucedía en Nápoles (y por extensión, en Italia y el resto de Europa) desde el punto de vista sociológico. Se pone de manifiesto un machismo fuerte y arraigado en el que los matrimonios de conveniencia están totalmente justificados para poder ascender en la escala social. Para las mujeres era muy difícil estudiar más allá de la enseñanza primaria y, en este sentido, la protagonista se convierte en una mujer privilegiada ya que consigue mantenerse (pese a la resistencia de sus padres) en el mundo académico. En este sentido, la novela dedica un buen número de páginas a la descripción de los estudios de Lenù, sus éxitos y sus esfuerzos.

Por último, como en toda obra sobre adolescentes que descubren el mundo, no faltan los capítulos dedicados a las primeras salidas con amigos, los primeros besos, los primeros amores, las primeras decepciones, y, en definitiva, todas esas primeras experiencias que, independientemente del lugar y del tiempo que nos toque vivir, todos estamos abocados a enfrentar.

Los últimos capítulos, pese a que esta novela no es ningún thriller y el elemento “intriga” es algo meramente anecdótico, me han resultado especialmente cautivadores, llenos de fragmentos dotados de un lirismo elegante, nada artificioso, y al mismo tiempo, marcados por un ritmo incesante. El libro termina con un final inquietante que invita a continuar leyendo el siguiente libro de la saga.

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