Una gran historia

Entre unos cuantos blogueros que publicamos nuestros relatos en Internet, ha surgido un reto muy divertido que consiste en escribir un relato en cadena. La idea originaria fue de Marifa, y ya van cinco fragmentos escritos por cinco blogueros diferentes. Ahora mi amigo Carlos me ha propuesto continuar con la historia y yo, por supuesto, he aceptado encantada.

Estos son todos los textos anteriores, a los que he añadido el mío al final:

Es preciso tomar de a pasito  cuando el contenido es denso, finito. Se conjugan mejor los sabores en la misteriosa cueva de lo inimaginable. El paladar hace fiesta para recibir cuantiosos ingredientes desconocidos hasta entonces y dentro del delgado túnel de los sueños retenidos, emociones encontradas hacen fiesta hasta llegar a su destino.

Marifa

Et voilà! Así explicaba en mi libro de cocina, cómo detectar el sabor perfecto. Una mezcla entre lo tradicional y lo exótico; lo conocido y lo desconocido; la comodidad y la explosión de sensaciones. Y todo, con solo probar. Es la magia de la cocina, y la magia que quise transmitir cuando abrí mi restaurante. Sin embargo, algo falló y no sé el qué. Estoy en la ruina, y todo lo que aposté por este negocio lo he perdido. No me gusta pedir ayuda, pero esta vez te necesito. Espero tu respuesta.

“”Chef”” Castelle. 

ragdoll54

No esperaba para nada esta petición tan desesperada del “Chef” Castelle, tan afamado en la costa sur francesa. Y mucho menos que viniese dirigida a mí. Aquello era como si el maestro se dirigiese a la desesperada a su alumno, pero no me dejé llevar por mi inseguridad, como de costumbre. Si el gran “Chef” precisaba de mi ayuda, no sería yo quien cuestionase mi capacidad para facilitársela. Así que dejé en mis mejores manos mi propio negocio y tomé el primer tren hacia Marsella. En cualquier caso, aquello resultaría toda una experiencia para mí.

Ana Centellas

En cuanto llegué a Marsella el Chef Castelle me esperaba en la estación. Su aspecto decrépito y desaliñado me impactó. Nada tenía que ver con las fotos que antaño llenaran las primeras planas de las revistas gastronómicas más prestigiosas.

Aparté ese pensamiento de mi cabeza, pues por fin averiguaría el propósito de su demanda. Era algo que me inquietaba bastante, pues no entendía qué querría un gran chef venido a menos de mí, un humilde zapatero.

Lidia Castro

Una exquisita limpieza imperaba en la cocina. La atravesamos sin parar hasta alcanzar el interior de la cámara frigorífica. Allí un cocodrilo eviscerado colgaba del único gancho disponible. Era la única oportunidad del Chef para impresionar a los quince afamados críticos gastronómicos que se sentarían en el comedor para degustar de su última creación. Había fracasado en cien intentos anteriores para contener el relleno en el interior del asado durante las catorce horas de horneado. Conteniendo las lágrimas suplicaba: Cose como sólo tú sabes. Aferré la lezna y mirándole a los ojos, la hundí tres veces en su pecho sudoroso.

Carlos Feijoo

El viejo cocinero observaba el blanco techo de la cámara con los ojos vacíos. Su cuerpo inerte, que había caído de espaldas, ocupaba todo el ancho de la pequeña estancia, a la que en unos minutos había tintado de una sangre densa y oscura. El cocodrilo esbozó una sonrisa de agradecimiento desde su gancho de tortura, o al menos eso fue lo que creí ver en aquel momento de locura transitoria. Hacía tiempo que Castelle y yo no nos veíamos. Y no podía imaginarse que me había convertido en un comprometido activista contra el asesinato animal.

Mayte Blasco

Me gustaría invitar para que continúe la historia a nuestra compañera Luna, que es una escritora muy creativa y con mucha sensibilidad. ¡Todo tuyo, Luna!

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14 respuestas a Una gran historia

  1. Marifa dijo:

    Gracias por participarr Mayte!! Un reto para quien sigue!!

  2. Muy bueno eso de la sonrisa del cocodrilo. 😉
    Saluditos!

  3. lunapaniagua dijo:

    ¡Qué bien! Conocí la idea por el relato de Lidia y me gustó un montón. ¡Allá voy!

  4. carlos dijo:

    Bien hecho Mayte, te lo has cargado y se lo merecia. El cocodrilo sonriendo ha premiado tu gesto. Me ha gustado mucho como has salvado la situación. Un besazo.

  5. Jajaja 😂 Ahora el zapatero nos sale activista!! Muy bueno, Mayte!! Has dejado el listón bien alto. Un abrazo 😊

  6. Pingback: Una gran historia. | Observando el paraíso

  7. Pingback: Una gran historia (Completa) – Marifa

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