La bella durmiente

mujer dormida

Le gustaba mirar su belleza inmóvil mientras dormía: los párpados ocultando sus ojos grises, la piel pálida y estática, los labios cerrados dibujando un corazón alargado… La habitación era blanca, las sábanas blancas, la luz obscena tocaba su cuerpo blanco. Todos los días, le pedía a Dios que ella le siguiera amando cuando despertara.  Todos los días, le pedía a Dios que ella despertara. No faltaba nunca a esa cita diaria concertada de forma unilateral a pesar del enorme esfuerzo que le suponía desplazar hasta allí  su propio cuerpo roto. Nadie albergaba esperanzas, salvo su desesperada necesidad de pedir perdón.

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19 respuestas a La bella durmiente

  1. Elficarosa dijo:

    ¡Qué triste y a la vez hermoso relato!

  2. lunapaniagua dijo:

    Impecable y precioso…

  3. Ohh qué triste!! No esperaba que esas sábanas blancas fueran de un hospital 😦
    Muy bonito, Mayte! Besazo 🙂

  4. carlos dijo:

    Es una escena fantástica Mayte, un relato muy abierto en el que cada puede imaginar el motivo. Un beso.

  5. Un micro cargado de sensaciones, entre culpa, amor y necesidad.
    Te ha quedado de maravilla.
    Besote

  6. Buen relato, algo atormentado, pero bueno. Un abrazo!

  7. El amor, la tristeza, la sensación de culpabilidad, me ha gustado mucho pero la última frase del texto es redonda. Un abrazo

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