La lucha final

Era joven cuando lo enviaron a luchar. Estaba en lo mejor de la vida, como se suele decir, pero no había posibilidad de escapatoria. Era su destino, el suyo y el de todos los de su casta. Primero lo llevaron a aquellos entrenamientos agotadores. Tenía la sensación de que se reían de él y eso lo enfurecía. Se volvía salvaje, y por alguna extraña razón su brutalidad generaba una satisfacción sin límites en los entrenadores.

Pasado un tiempo difícil de precisar, llegó el día de la lucha final. Sentía una soledad devastadora, colocado allí frente a su adversario. El enemigo estaba acompañado. Podía escuchar los vítores y los aplausos de todos aquellos hombres. ¿Dónde estaban los suyos? Su contrincante era un tipo escuchimizado vestido con un traje apretado y ridículo. Al principio creyó que un hombre tan delgado vestido de esa forma tan hortera no podía ser muy difícil de vencer. Pero se equivocó.

La lucha fue larga y despiadada, dolorosa y agónica… El hombre arremetió el golpe de gracia y su cuerpo negro y voluminoso se derrumbó sobre la arena, las banderillas clavadas en el lomo, la sangre brotando de su boca.


“La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por la manera en que trata a sus animales” (Mahatma Gandhi).

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32 respuestas a La lucha final

  1. torpeyvago dijo:

    ¡¡Ooooooooooole, maestra!!
    Me has pillado del todo. Ni te he visto venir.

  2. macalder02 dijo:

    Una relato con un argumento contundente para aquellos que creen que matar a un toro indefenso para entretener a la tribuna, es un arte.

  3. carlos dijo:

    Gracias Mayte, un final imprevisto, ante la crueldad inútil no cabe justificación. Un besazo.

  4. A mi también me has pillado con tu requiebro final. Un texto muy conseguido. En cuanto al tema, no admite discusión: ni es arte ni es cultura. Abrazo.

  5. Absolutamente de acuerdo con los comentarios anteriores. Alabo tu narrativa, excelente.

  6. evavill dijo:

    No me esperaba para nada el final, estaba pensando en un niño soldado o en un soldado, simplemente.
    No entiendo cómo todavía existe ese llamado “espectáculo” y hasta “arte”, es de una crueldad nauseabunda.
    Besos, Maite.

  7. Galaxi Gomel dijo:

    ¡Tuve que releerlo para entender el sentido! Excelente relato que denuncia una de las prácticas que me hace creer que somos menos humanos que los toros. Un abrazo.

  8. Vaya! no lo he visto venir. Al toro, me refiero.
    A ver si uno de estos días todo este circo salvaje se acaba por completo.
    Saluditos Mae!

  9. jaldegundep dijo:

    Me ha gustado mucho Mae: se mantiene abierto hasta el final y el giro, como siempre, súper logrado. Muy bien contada la perspectiva del otro lado. Un abrazo fuerte, ¡nos leemos!
    Jorge

  10. La estocada final fue inesperada. Apoyo totalmente tu texto !!!

  11. Sentí una tristeza profunda. Qué buen relato.

  12. Magistral, te felicito. También me has sorprendido por completo. Pensaba en algún joven guerrero y en la antigüedad, en adistramientos y guerras y en todas esas historias de civilizaciones en que se resuelven los conflictos con espadas, sangre y muerte, por desgracia. Será también porque he visto Juego de Tronos estos días y luchas sin cuartel.
    Los toros… un “espectáculo” bochornoso, nauseabundo y muy cruel. En una palabra, una auténtica vergüenza.

  13. Magnífico como siempre, Mayte. Me ha gustado mucho. Un abrazo

  14. Me has dejado con la boca abierta, vaya final, eres increíble escribiendo.

    Besos guapa.

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