El chico nuevo

institutoÉl también se rio cuando el Chivi le puso la zancadilla al chico nuevo. El muchacho se levantó, confuso, palpándose con los dedos la sangre que emanaba de su nariz etrusca. Él también se rio. ¿Qué otra cosa podía hacer? La risa infame era como una enfermedad contagiosa, transmitiéndose de un alumno a otro sin que nadie fuese capaz de frenar su expansión. El nuevo estudiante se alejó caminando con ese andar elegante al que muchos llamaban afeminado, amujerado, amariconado… Él lo miró mientras se marchaba, aún con la risa dibujada como una máscara cosida en el rostro. Lo miró, mientras el Chivi trataba de imitar su forma de andar, colocando el trasero hacia atrás en un gesto soez que en nada se asemejaba a la postura refinada de aquel muchacho. Lo miró. Lo miró. Y pensó en salir corriendo tras él, limpiar la sangre de su cara, tal vez invitarle al cine, quizás amar sus ojos verdes…

10 comentarios en “El chico nuevo

    1. Muchas gracias, Lidia. Sí, por eso lo publiqué ayer. Me parecía que el tema encajaba con la celebración del orgullo gay y con el mensaje de que no se puede ocultar lo que uno siente, digan lo que digan los demás… Un abrazo, amiga.

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