La ladrona

relojLa ladrona no tuvo demasiado cuidado en extraer el objeto de la vitrina. Varios visitantes la vieron hacerlo y avisaron al guardia de seguridad. Cuando la encontraron, estaba sentada en las escaleras del museo mirando fijamente el objeto sustraído: un reloj de oro de bolsillo con forma de corazón que al abrirlo mostraba la hora, detenida a las 5:15 desde hacía mucho tiempo. El vigilante le arrebató el objeto y ella se puso a llorar. “Puedo pagarlo. ¿Cuánto cuesta?”, preguntó, desconsolada. Pero el reloj no estaba a la venta. El museo necesitaba seguir exhibiendo aquel pequeño objeto que marcaba la hora en la que su abuela y otros cientos de personas murieron asfixiadas en una cámara de gas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Relatos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

18 respuestas a La ladrona

  1. saricarmen dijo:

    Un objeto cargado de emotividad, de recuerdos dolorosos, invaluable no sólo para ella, también para muchos más.
    ¡Me encantó el relato, Mayte!
    ¡Un abrazo!

  2. torpeyvago dijo:

    Un magno micro relato, válanos la contradicción. En pocas palabras has contado dos historias estupendas.

  3. lunapaniagua dijo:

    Ella se merece tener el reloj, lo va a apreciar más que los que puedan mirarlo. Muy bonito. Un beso.

  4. carlos dijo:

    Excelente Mayte, me quedo pensativo sobre el derecho que tiene un museo para exhibir la vida o la muerte de nadie. Un besazo.

    • Mayte Blasco dijo:

      Sobre todo la muerte… A la gente le genera una atracción morbosa ver el lugar donde alguien murió y cómo murió. A mí me parece un tipo de turismo un tanto perturbador. Un beso

      • carlos dijo:

        Creo que visitar esos lugares terribles, sería muy recomendable para todos los universitarios, de manera especial, a los de áreas sociales y humanidades. No debemos dejar que se olvide el horror. Un beso.

  5. Daxiel dijo:

    Lo increíble del objeto que sustenta un momento, la búsqueda de esa alma que vaga sin consuelo, la hace aferrarse de lo más intrépido, es ese mismo tiempo el que cercena su cuerpo, pero que no cuenta por sentirlo poseedor de su recuerdo; muy buen relato.

  6. Buah! Es buenísimo! Me ha encantado por la profundidad, la sensibilidad y el montón de reivindicaciones que haces con este micro. Bravo!! Un beso, Mayte!

  7. Vaya! Inesperado y muy emotivo ese final. 😐

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s